Skip to content

El extraño caso de dos hermanos mellizos que fueron concebidos con semanas de diferencia

La poca diferencia de edad entre hermanos tiene muchas ventajas en su desarrollo: aprender a compartir muy rápido, jugar juntos de pequeños, tener amigos en común a medida que se vayan haciendo grandes, convertirse en un apoyo bastante importante tanto de amistad como de familia el uno para el otro, incluso a veces facilita las habilidades de socialización, entre muchos  otros beneficios que a menudo hacen que los padres se planteen tener a sus hijos en poca diferencia de tiempo.

Lo que nunca se imaginó Cara Winhold era que sus pequeños se llevaran tan mínima diferencia entre ellos, en concreto unas pocas semanas, ya que se quedó embarazada de su tercer hijo cuando todavía estaba esperando al segundo. Un extraño caso que ha dado la vuelta al mundo y se ha hecho bastante viral.

Cara llevaba un tiempo buscando un segundo bebé y, desgraciadamente, sufrió varios 4bortos antes de quedarse embarazada. Cuando por fin descubrió que lo estaba, acudió al ginecólogo para que le confirmara su estado, pero no pudo encontrar un latido en su cita inicial. “Aún era muy pronto. Sabía que no podía perder la esperanza. No es raro no ver un latido a las cinco semanas”, explicaba la joven a Today.

Cuando poco tiempo después volvió al médico para ver cómo progresaba su embarazo, el doctor sí encontró el latido cardíaco saludable para un feto, pero para su sorpresa también encontró un segundo bebé que no estaba antes allí.

“Todos en la sala estaban en estado de shock”, recuerda Winhold al descubrir que era la protagonista de un caso demasiado raro. De hecho, el ginecólogo que la atendió durante todo el embarazo cree que podría haber concebido a los bebés incluso con una semana de diferencia.

¿Cómo puede ser esto posible? Pues bien, este raro incidente se conoce como superfetación, y ocurre cuando se libera un óvulo del ovario de una mujer mientras ya está embarazada y este se implanta junto con el primer embrión en el útero algún tiempo después de la concepción del primer bebé.

“No podía ni hablar, estaba llorando, temblando, emocionada y muy  confundida. Mi esposo no hablaba en absoluto, no sabía qué decir”, fue la confesión de Cara sobre su primera reacción ante el miedo a lo desconocido. A medida que las semanas avanzaban, los bebés iban gestándose con total normalidad, hasta que finalmente dieron la bienvenida a los pequeños Colson y Cayden. El gemelo “mayor” Colson pesaba 3 kilos y Cayden nació con 2,22 kilos.