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Los viajes aportan más felicidad a los niños que las cosas materiales

El conocer nuevos lugares les abre un mundo antes desconocido que los inunda de placer. Es por eso que algunos expertos aseguran que los niños son más felices con los viajes que con los bienes materiales. 

Sin los dispositivos digitales y los juguetes, los niños son más felices con los viajes , ya que esta experiencia le regala sensaciones incredibles y les regala recuerdos maravillosos que los acompañan siempre

Como consejo a todos los padres les digo que es mejor gastar el dinero en experiencias que en cosas, porque eso, es lo que realmente te enriquecerá el corazón y la vida. Claro está, si eso te ocurre a ti y tienes hijos, también te permitirá transmitir esto a tus pequeños desde una edad temprana. Se darán cuenta gracias a nuestro estilo de vida, que viajar les aportará una gran riqueza interior que ningún bien material les aportará jamás.

Toda esta experiencia hace que sean resilientes ante los cambios que viven, pues no dormirán en su cama, ni tendrán los mismos horarios, tampoco van a convivir con las mismas personas y mucho menos comerán lo mismo de siempre.

Es por todo esto que viajar aporta una riqueza interior que ninguna otra cosa material puede regalar. Todas esas cosas nuevas son emocionantes al principio, generan una felicidad intensa pero efímera la cual queda en evidencia cuando es navidad y los niños aman sus juguetes los primeros días, pero después las cosas dejan de tener el mismo interés.

Sin embargo, con los viajes esto no pasa, ya que el interés se mantiene vivo de principio a fin, con sus altas y bajas, pero cada día hay una nueva aventura, un reto que conquistar, un lugar nuevo que conocer y algo diferente que comer. Son todas estas experiencias las que te van marcando como persona, ya que esas experiencias son las que se quedan en tu corazón y mente para siempre.

Las cosas materiales pueden ser parte de tu identidad y puedes llegar a sentirte muy conectada a ellas, pero con el paso del tiempo se van separando de ti, algo que no pasa con las vivencias, que logran impregnarse en lo más profundo de tu ser y van formando tu personalidad con la suma de esto.

En el caso de los niños, estas experiencias van formando su carácter y personalidad, ya que no siempre se puede hacer todo lo que desean en los viajes, hay que adoptar otro tipo de rutinas y adaptarse lo mejor posible a los cambios incluso si van con otras personas y hay que aprender a convivir y superar dificultades.

De hecho son esas experiencias compartidas las que unen más a las personas, por lo que un viaje para la familia siempre será enriquecedor, para los hermanos o primos representan una oportunidad invaluable de conectar y compartir, pues se convierten después en historias que perdurarán a través del tiempo.

Con la paradoja de Easterlin se sabe que el dinero compra la felicidad, pero sólo hasta cierto punto. Por ejemplo, la forma en que la adaptación afecta a la felicidad se midió en un estudio, que solicitó a las personas que explicasen sobre  su felicidad con cosas materiales y experiencias. 

Inicialmente, su felicidad con esas compras se clasificó de la misma manera. Pero con el tiempo, la satisfacción de las personas con las cosas que compraron disminuyó, mientras que su satisfacción con las experiencias en las que gastaron su dinero aumentó.

Estos resultados son contrarios a la creencia de que un objeto físico que se mantiene en el tiempo te hará más feliz que una experiencia única. De hecho, una cosa material que está siempre funciona en contra porque hará que puedas adaptarte a ella y se desvanece la emoción convirtiéndose en normalidad.

Por eso, las compras materiales se disminuyen y las experiencias se marcan en la identidad de las personas. 

Las experiencias son lo que realmente nos forma como personas. Realmente te pueden gustar tus cosas materiales. Incluso puedes pensar que parte de tu identidad está conectada a esas cosas, pero sin embargo, permanecen separadas de ti. 

En contraste, tus experiencias realmente son parte de tu persona. Somos la suma total de nuestras experiencias.

Así que si eres de las personas que ven las vacaciones como un gasto, mejor cambia de parecer y velo como una inversión, para el beneficio de toda la familia, en especial de los más pequeños.

Fuente: En pareja